¡Hola Rambler!

Bienvenido de nuevo a RMBLR 5, el día de hoy queremos presentarte a un viajero que durante cada etapa de su vida ha ido cada vez más lejos, es un viajero de 30 años que nos platica en ésta ocasión lo que significan para él los viajes que ha hecho. Sigue pendiente porque estaremos leyendo más sobre su siguiente ruta por Europa.

Nos encanta leer historias de viaje como la de Alan Jiménez, sigue leyendo para que juntos continuemos inspirándonos a llegar cada vez más lejos.

Alan Jiménez:

El pensamiento que más ha retumbado mi cabeza en el último par de años : El objetivo de vivir, es la vida misma… 

Soy Alan, tengo 30 años y desde pequeño he sido bendecido en el tema de los viajes. Aquellas vacaciones lejanas, poco borrosas de mi niñez con mi familia a Puerto Vallarta, Disneyland o San Francisco, son algunas experiencias que aún siguen latentes en mi corazón. Probablemente de ahí nació mi hambre y necesidad de conocer cualquier rincón lejano o cercano del mundo.

¿Te ha sucedido que cuando pruebas o hueles algo, mágicamente te transporta a algún recuerdo de tu pasado? Pues creo que cuando viajas, esas sensaciones son más constantes y memorables.

Aquél viaje donde recuerdo el olor de un bronceador de coco y el arena en mis pies de alguna playa mexicana; aquella abrumadora y excitante sensación de estar a punto de saltar de un avión a más de 3,000 metros de altura, con una inigualable vista al caribe mexicano; ese imponente sentir de estar dentro de un cenote con miles de años de antigüedad; la adrenalina recorriendo mi cuerpo al salir disparado de la montaña rusa más rápida y alta del planeta; el sentimiento de fragilidad al estar contemplando un lago repleto de icebergs  y montañas glaciares en un lugar que parecía sacado de un sueño; el respeto que me inspira estar en uno de los principales templos budistas del otro lado del mundo, o la sensación de pequeñez al caminar por las abarrotadas calles Nueva York o Hong Kong son los recuerdos viajeros más preciados de mi existencia.

Un parte aguas de mi vida viajera fue en 2018, cuando estaba a punto de cumplir 30 años. Quería un viaje diferente, no quería pasar mi cumpleaños en casa… no por sentirme mal con mi vida social o familiar, sino por salirme de mi zona de confort y de aquellas ciudades que ya conocía y repetía en mis vacaciones. Entonces fue cuando decidí pasar al 3er piso del otro lado del mundo.

Conocí Hong Kong, un pequeño gran pedazo de la cultura China; pasé 12 increíbles días recorriendo  ciudades Tailandesas, y culminé mi viaje  en el país/ciudad físicamente más perfecta que haya visto: Singapur. Un día después de haber pasado mi cumpleaños mas memorable hasta hoy, regresé más agradecido que como en ningún otro viaje antes.

Estar en un continente con gente y costumbres completamente opuestos a lo que yo conocía, sumado a situaciones personales en mi vida, me dieron más hambre por seguir conociendo países y sitios muy diferentes a mi país. Por lo que decidí hace un par de meses ir a otro de mis lugares de mi lista antes de morir: Islandia.

Solo tengo una expresión para aquella Isla Nórdica: ¡Wow! Todas las personas que han ido, han salido maravilladas por su belleza natural y su gente. Pero créeme, no lo puedes saber por completo hasta que respiras en ese lugar y tus pies tocan esas tierras formadas por los volcanes. 

Quizá el toque mágico de aquel viaje fue que, al igual que siempre, investigué y tracé mi ruta, pero no lo suficiente. Aquella falta de información me ayudó a ver el país con aún mas asombro de lo esperado. Esa sensación de no saber donde iba a dormir cada noche, no esperar aquellos increíbles paisajes mientras manejaba por la ring road (la carretera que circunda la isla) e ir haciendo los planes conforme recorría los puntos de interés que mas atrajeron mi atención fueron de hecho, la gran cereza del pastel del viaje más mágico en mi vida hasta hoy.

Creo muy convencido que viajar te abre la mente, te hace pensar distinto. Te resuelve muchas dudas y te agrega algunas otras para que las puedas resolver en tu próximo destino. Te sana heridas y te alimenta el alma. Te motiva para ser más grande, y al mismo tiempo te hace ver lo pequeño que eres en el universo. Hace que sientas que no hay lugar lejano para alcanzar, y de hecho, te hacer ver el mundo más pequeño, más acogedor, y te hace verlo como tu gran hogar. Es lo único te vas a llevar a la eternidad.

Dicho éste pequeño resumen de mi vida viajera, aquí van mis 5 tips para tu próximo viaje:

  1. Independientemente a lo que te dediques en lo laboral, guarda una parte de tus ingresos, e inviértelos en viajar. Date una recompensa por tu esfuerzo, te lo mereces.
  2. No olvides tu futuro, ahorra: Por más alma viajera que puedas tener, todos necesitamos estabilidad económica para nuestros planes futuros, jubilación o situaciones inesperadas. Por lo tanto, crea un presupuesto en cada viaje y ajústate a él.
  3. Investiga del país/destino al que viajas, PERO NO TANTO: Es obvio que tienes que investigar sobre hospedaje, transporte, comida, cultura y lugares de interés del lugar de tu próxima aventura, pero deja un poco de tu viaje en la imaginación, piérdete, de esta manera te garantizo que te llevarás increíbles sorpresas y experiencias de aquél lugar que te está esperando.
  4. Muy de la mano con el punto anterior, alimenta tu capacidad de asombro, viaja con el alma de un niño, hazte preguntas y maravilla tus ojos con cada cosa nueva que veas.
  5. Sé agradecido, agradece a Dios y a la vida por lo que te ha permitido vivir y las experiencias que te esperan, porque, mucha gente no tiene la misma oportunidad que estás a punto de tener. Verás que la vida misma se encargará de darte más!